El Fondo Monetario Internacional (FMI) mantuvo su proyección de crecimiento para Argentina en un 3,5% para este año y un 4% para 2027, según la actualización de su informe global difundido este martes. El organismo atribuye parte de esta recuperación, en un contexto internacional turbulento, a las exportaciones primarias, la recuperación de la inversión y la reactivación de la construcción. Además, pronosticó que la inflación podría bajar a un dígito a fines de 2028.

El ajuste de las previsiones del World Economic Outlook (WEO), presentado inicialmente en la Asamblea de Primavera del FMI hace tres meses, no modificó las cifras para Argentina, aunque persiste la incertidumbre sobre el impacto económico global derivado de la guerra entre Estados Unidos e Irán y el posible cierre del estrecho de Ormuz.
En abril, en el momento más intenso del conflicto, el FMI había reducido la expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) argentino del 4% estimado en enero al 3,5%, manteniéndolo como una de las economías con mayor dinámica en la región. Desde la última revisión en mayo, las proyecciones permanecen sin cambios.
Petya Koeva Brooks, vicedirectora del departamento de Investigaciones del FMI, señaló en la presentación del reporte en Washington que la actividad real de Argentina creció 0,7% en el primer trimestre y se espera que el impulso se acelere durante el resto del año, impulsado por las exportaciones primarias, la recuperación de la inversión y la construcción.
Respecto a la inflación, Brooks subrayó que la desinflación se ha reanudado y continuará de manera gradual, estimándose un nivel del 25% para fines de 2026. Añadió que una política fiscal restrictiva junto con mejoras en el marco monetario contribuirán a que la inflación converja a un solo dígito hacia finales de 2028. Si bien los precios más altos de la energía han provocado un aumento temporal de la inflación, se espera que la disminución en los precios del petróleo en el futuro favorezca el proceso de desinflación.
En relación con este escenario, el presidente Javier Milei se refirió recientemente a una posible inflación cercana al 2% para el próximo índice que difundirá el INDEC. En una entrevista, afirmó que ese nivel sería una “excelente noticia” y destacó que su plan económico, basado en no emitir divisas, busca alcanzar esa meta.
En el informe de abril, el FMI proyectaba para este año una inflación anual del 25%, con un promedio del 30,4%, cifra que contrasta con la estimación previa de octubre de 2023, que apuntaba a un promedio de 16,4% para 2026.
El organismo también advirtió que el impacto económico global del conflicto en Medio Oriente varía según la exposición de cada país y su posición en la cadena de valor tecnológica. En ese sentido, destaca que los exportadores de energía fuera de la zona de conflicto se benefician de términos de intercambio favorables, mientras que las economías vinculadas a la recuperación tecnológica experimentan un crecimiento más fuerte, incluso si son importadoras de energía. Por el contrario, las economías importadoras de energía con poca participación en la cadena tecnológica sufrirían una caída en su actividad.
Gracias al desarrollo de Vaca Muerta, Argentina ha dejado atrás años de déficit energético y se consolida como exportador de petróleo y gas, lo que contribuye a su estabilidad económica.
La estimación de crecimiento del FMI coincide con la del Banco Mundial, que en junio proyectó un aumento del PIB argentino del 3,6% para este año. El Banco Mundial subrayó que, entre los países exportadores netos de energía, los precios elevados respaldan los ingresos por exportaciones y mejoran los saldos externos. Para Argentina, se espera un crecimiento sólido y estable —del 3,6% para el período 2026-2028— impulsado por las exportaciones, aunque limitado por políticas monetarias y fiscales restrictivas.
A nivel global, el FMI estimó un crecimiento del 3% para 2024 y del 3,4% para 2027, sin cambios respecto a las previsiones de abril. Aunque anticipaba una desaceleración por la guerra en Oriente Medio, los efectos negativos se vieron parcialmente compensados por un impulso sostenido en el ciclo tecnológico global, especialmente por avances en inteligencia artificial (IA).
En materia inflacionaria, se prevé que la tasa global aumente del 4,1% en 2025 al 4,7% en 2026, para luego descender al 3,9% en 2027. Estas cifras, ligeramente revisadas al alza, indican que la tendencia de desinflación iniciada a comienzos de 2024 se ha estancado.
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