Gerardo Luis Gasparutti, de 43 años, fue indagado por primera vez como presunto responsable del femicidio de su esposa, María Lucila Pagani, de 47 años. Sin embargo, su declaración fue escueta y decidió abstenerse de responder sobre aspectos específicos del caso. Actualmente, con nuevas medidas probatorias en curso, la fiscalía profundiza una hipótesis sobre el posible móvil del crimen: la ruptura del matrimonio, una presunta relación extramatrimonial y el deseo del acusado de mantener su lugar en la vida de su hijo de 10 años.

Según fuentes cercanas a la causa consultadas por Clarín, la fiscalía analiza la posibilidad de que Gasparutti quisiera separarse de Lucila, pero conservar la convivencia con su hijo. En ese sentido, los investigadores consideran que el crimen pudo haber sido planificado y que la muerte de la madre habría sido, como hipótesis, el método para asegurar que el niño quedara bajo su cuidado.
La existencia de una relación extramatrimonial ya había surgido durante la investigación. Según lo registrado en la causa, Gasparutti habría mantenido un vínculo con una mujer vinculada al ámbito universitario. No obstante, la defensa se distancia de esta línea de investigación.
“En la indagatoria del jueves pasado, Gerardo declaró de manera escueta y se abstuvo de continuar respondiendo sobre temas puntuales por una cuestión de estrategia defensiva. La investigación sigue su curso y se están tomando nuevas medidas probatorias”, declaró a Clarín Lucas Zonzini, abogado de Gasparutti.
Consultado específicamente sobre la existencia de una supuesta amante, Zonzini afirmó: “He decidido no indagar sobre ese rumor, ya que no le veo relación con el hecho investigado”.
La indagatoria de Gasparutti se realizó tras un giro en la investigación, cuando la fiscalía descartó la versión inicial que hablaba de un accidente provocado por la explosión del celular de Pagani. Posteriormente, se levantó el secreto de sumario en el expediente, que está bajo la responsabilidad de la fiscal Liliana Copello.
Desde el Ministerio Público Fiscal señalaron a Clarín que las pericias realizadas por Bomberos constituyen un elemento clave en la acusación. “Está comprobado que el incendio no fue causado por ninguna explosión, sino por material carburante, en este caso nafta”, aseguraron. Este resultado es, según la fiscalía, el fundamento más sólido para la imputación contra Gasparutti.
El acusado permanece detenido y, según su abogado, se encuentra alojado bajo medidas de protección para evitar inconvenientes dentro del penal.
Otro aspecto central en la causa es la situación del hijo de la pareja. El niño, de 10 años, está bajo el cuidado de una vecina de Unquillo llamada Cecilia, quien fue una de las personas más cercanas a Lucila. Según explicó Zonzini, el hermano de Gasparutti se ofreció para hacerse cargo del niño de manera transitoria. Sin embargo, la Secretaría de Niñez intervino y determinó que el tío no podía asumir la tutela debido a que su hermano está imputado por homicidio calificado.
La relación entre Cecilia y la familia se remonta a años atrás. Cecilia fue compañera de facultad de Lucila, con quien trabajó posteriormente, y habían construido una relación cercana que también unió a sus respectivas familias. Ambas terminaron viviendo en el mismo barrio. La cercanía de Cecilia con el niño explica que haya quedado a su cuidado tras la detención del padre. El menor continúa escolarizado en Córdoba, una dinámica que la familia sostenía porque sus padres trabajaban cerca.
Mientras tanto, la fiscalía continúa reconstruyendo lo ocurrido dentro del matrimonio antes de la muerte de Pagani y analiza qué rol pudieron haber tenido la posible ruptura, la relación extramatrimonial y la situación del hijo en el desenlace. Por el momento, estas son hipótesis que forman parte de la investigación. Gasparutti está imputado por homicidio calificado por el vínculo con la víctima, y la causa sigue con nuevas medidas probatorias.
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